Inicio Gestión y Liderazgo 5 empresas y 5 personas exitosas en las que nadie creía

5 empresas y 5 personas exitosas en las que nadie creía

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Foto: SFIO CRACHO / Shutterstock.

El éxito es solo la punta del iceberg. La perseverancia, el ánimo, la motivación y el esfuerzo son la verdadera base de éste. Si estás emprendiendo un nuevo negocio o tienes un objetivo personal que cumplir, no dejes que nadie ni nada te desanime. Te mostramos cinco casos de empresas y cinco casos de personas en las que “nadie creía” y terminaron cultivando un valioso éxito.

Starbucks: Su primer local fue abierto en Washington, por los profesores Jerry Baldwin, Zev Ziegel y el escritor Gordon Bowker, y se dedicaba solo a vender granos y máquinas de café. El empresario Howard Schultz quedó sorprendido cuando la visitó y decidió invertir en ella; además de proponerles a sus ahora nuevos socios ampliar el negocio y comenzar a vender café en bebida, tal y como se estilaba en otros países. Los tres pensaron que era una locura y se negaron pues según ellos “el café solo se prepara en casa”.

Años después, los tres socios le vendieron totalmente Starbucks a Schultz, quien ya tenía una empresa de venta de café llamada II Giornale. Fusionó ambas empresas bajo el mismo nombre de Starbucks y continuó con su negocio soñado. Ahora, Starbucks es la cadena de cafeterías más grande del mundo y Schultz un miltimillonario.

Ford: En 1903 el presidente de la Caja de Ahorros de Michigan aconsejó al abogado de Henry Ford sobre no invertir en la empresa Ford Motor Company con las palabras “el caballo está aquí para quedarse, el automóvil es sólo una novedad, una moda”. Henry Ford, por su lado, no hizo caso y popularizó -haciendo accesible para el pueblo- los automóviles, invirtiendo en la compañía y aumentando su producción. Para el 1914 ya se habían vendido más de 250 mil automóviles y hoy en día Ford es una de las empresas más grandes y rentables.

Coca Cola: Al inicio, la Coca Cola solo era un producto vendido en farmacias y eran muy pocas las que apostaban por esta bebida. Durante su primer año solo logró vender 400 botellas. Hoy invierte el 40% de sus ganancias en publicidad, intentando llegar a aún más público, y siendo la tercera marca más valiosa del mundo según Interbrand.

Xerox: “El mercado potencial para las máquinas copiadoras es 5000 máximo”, dijeron los ejecutivos de IBM a los fundadores de Xerox en 1959, explicándoles que las fotocopiadoras no tenían mercado suficiente para invertir en su producción. Al parecer, esto no les bajó los ánimos ya que la compañía continuó y ahora, solo en el 2014, Xerox obtuvo un beneficio neto de 266 millones de dólares con la venta de miles de fotocopiadoras alrededor del mundo.

KFC: Nadie daba ni un céntimo por el pollo que quería vender el ahora famoso “coronel” Harland David Sanders. Muchísimos restaurantes lo rechazaron hasta que uno de ellos confió en él. Ahora, con su “fórmula secreta”, KFC es una de las franquicias más exitosas del mundo dedicada a la comida rápida.

Steven Spielberg: Lo rechazaron tres veces de la universidad de sus sueños, University of Southern California. Aunque luego estudió en otra parte, lo dejó igual para convertirse en director de cine, uno de los más exitosos de todos los tiempos.

Soichiro Honda: Ignorado por Toyota, empresa que lo había rechazado por no encontrarlo capaz, empezó por su cuenta a producir motos. Hoy es quizá igual o más importante que Toyota.

Albert Einstein: No dijo ni una palabra hasta los cuatro años, no empezó a leer hasta los 7, tenía un déficit de atención y no era muy bien visto por sus maestros de escuela. Años después, ganó el premio Nobel de Física. Todos tenemos algún tipo de talento.

Stephen King: Sus más allegados comentan que el escritor estaba frustrado por su primera novela, la cual tiró a la basura. Su esposa encontró el manuscrito y al leerlo opinó que sí tenía futuro. Actualmente, sus 49 novelas se han vendido por más de 350 millones de copias y la mayoría ha servido para hacer clásicas y famosas películas.

Michael Jordan: En la secundaria, su entrenador no creía en él por no estar en forma para el equipo de básket, por lo que fue separado. Sus familiares aseguran que luego entrenó por más de 10 horas diarias. Hoy es considerado entre los tres mejores jugadores de la historia de básket en EE.UU.