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Aprende a delegar sin sentirte culpable

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aprender a delegar

Si estás dirigiendo un equipo, sabes que ha llegado el momento de delegar tareas. Pero, por raro que parezca, son muchos los emprendedores que se sienten incapaces de cumplir con esta labor. Aprende a asumir esta responsabilidad y hazlo sin sentirte culpable.

Delegar no es asignar tareas a otros solamente porque tú no tiene ganas de hacerlas. Cuando hablamos de delegar, hablamos de encargar a otra persona de nuestro equipo la realización de una tarea, pero también de alentarlos a aprender nuevas técnicas y alcanzar su potencial, todo lo cual ayuda al crecimiento de la empresa.

A muchos nos gusta tener el control de todo y nos resulta difícil dejar en manos de otros aquello que nosotros sabemos hacer bien. Sin embargo, si queremos tener éxito como emprendedores, y no perder el juicio, eso es exactamente lo que tenemos que hacer.

Y es que la delegación de tareas ofrece muchas ventajas. Si se hace bien, te permitirá concentrarte en lo que sabes hacer mejor, además de dejarte tiempo y espacio para dedicarte a tareas más interesantes y ambiciosas en el futuro.

También se beneficiará el personal a su cargo; todos necesitan nuevos desafíos y al delegar tareas en otros, podrás comprobar su capacidad en diversas áreas y aumentar el aporte de estos empleados a la empresa.

Si tienes demasiado trabajo o no tienes tiempo suficiente para dedicarlo a tareas importantes, delega otras tareas más pequeñas. Cuando estés seguro de que determinados empleados, especialmente nuevos empleados, tienen la necesidad de desarrollarse, o cuando sea evidente que un empleado tiene las habilidades necesarias para realizar una tarea específica, delega.

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Comienza con tareas administrativas de rutina que a ti te llevan demasiado tiempo. Probablemente sean varias pequeñas tareas que siempre has hecho, incluso disfrutado, pero que no son una buena forma de utilizar tu tiempo. Revisa estas pequeñas tareas y delega todas las que puedas.

A mayor escala, delega proyectos que pueda manejar una sola persona; es una buena manera de probar la capacidad de las personas para manejar y coordinar tareas. No delegues una tarea imposible en la que otros hayan fallado y que podría ser una experiencia negativa para la persona en quien la delegas.

A la hora de delegar, asegúrate de conocer a la persona en quien delegas la tarea. Es buena idea probar al empleado asignándole pequeñas tareas que ayudarán a demostrar si es capaz de hacerlas. También asegúrate de que el empleado esté disponible para asumir la tarea: no presiones demasiado a tus empleados más eficientes. Distribuya las tareas que delegas entre la mayor cantidad posible de personas: si la tarea es especialmente complicada, dos o más personas podrían compartirla.

Y por último, algunos consejos para que te sientas capaz de delegar:

Sé positivo

Piensa positivamente: tienes derecho a delegar y debes hacerlo. No saldrá todo bien la primera vez, pero mejorará con la experiencia.  Un enfoque positivo infundirá a tus empleados confianza en sí mismos, y es necesario que ellos sientan que tú cree en ellos.

Conversa sobre la tarea a delegar

Cuando te reúnas con las personas a las que vas a delegar alguna tarea, analiza detenidamente las tareas y los problemas y explica a fondo el resultado que esperar obtener. Es indispensable señalar objetivos precisos, pero también alentar a las personas a descubrirlos por sí mismos, permitiendo que te hagan preguntas y participen en la determinación de parámetros.

Establece objetivos y ofrece respaldo

Los objetivos deben fijarse en planificadores diarios, y también los plazos programados. Resume lo acordado y toma nota de lo que la persona debe hacer para que todo quede claro.

Además, alienta a las personas a acudir a ti si tienen problemas. Si alguien tiene alguna consulta, trata de responderle enseguida. No interfieras ni critiques si todo marcha según el plan.

Revisa y aprende las lecciones

Cuando se termine una tarea, elogia y haz un repaso del proceso. Si se aumentan las responsabilidades de un empleado, asegúrate de reciban una retribución justa por ello. Si el empleado no ha cumplido con la tarea, conversa con él, averigua qué salió mal, e intenta resolver los problemas en el futuro.