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Esta es la drástica forma en que Lemonis salvó a una empresa ecológica (Parte I)

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Marcus Lemonis enseña a dos socias que la amistad no se debe mezclar con los negocios. (Foto: Shutterstock)

Este es uno de los capítulos en que Marcus Lemonis toma medidas drásticas pero certeras para salvar a un negocio ecológico de una posible quiebra. Se trata de Eco Me, una empresa que vende productos naturales de limpieza que son muy buenos.

Eco Me fue fundada por Robin Kay Levine en el 2006, junto a Jen, su amiga de la infancia, quien es socia de la empresa, directora de ventas y obtiene el 12% de las ganancias. Al intervenir Marcus Lemonis hará quede en claro que los negocios no se deben mezclar con asuntos personales. Más adelante te darás cuenta por qué.

El negocio es muy significativo para ellas puesto que Eco Me nació de una circunstancia bastante difícil para Robin. Y es que en el 2005, le diagnosticaron cáncer a su hermana. Un día se dispuso a limpiar su cuarto y se percató que los insumos químicos para la limpieza tenían olores fuertes y desagradables que podrían perjudicar más aún la salud de su familiar.

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Es así, como ella misma, decide hacer un preparado de limpieza. Compra vinagre, bicarbonato de sodio, aceite de oliva, buscó por internet cómo hacer limpiadores y logró hacerlo. Al ver la efectividad del producto decidió hacer más de ellos.

Fue así como Robin y Jen comenzaron vendiendo un kit de limpieza casero y hoy cuentan con 17 variedades de equipos de limpieza, incluyendo productos de cuidado para perros. Además sus productos son vendidos por todo el país. Contaban solo con 6 empleados y por eso en el 2014 obtuvieron medio millón de dólares en ventas.

Todo hasta aquí pinta muy bien, sin embargo, cuando llega el conductor de El Socio, se percata que la empresa estaba pasando por una complicada situación. ¿Qué sucedía?

  • Eco Me tenía medio millón de dólares en deudas.
  • La empresa cuenta solo con un pequeño almacén y el proceso de trabajo se hace manualmente. La mezcla de los insumos para la elaboración del producto, por ejemplo, se combinan en barriles como si se tratase de una receta.
  • No se estaba llevando las ventas como debería ser. Jen, socia y directora de ventas, vive a muy lejos de la empresa (a más de 4 mil 800 Km), lo que tiene como consecuencia que acuda esporádicamente a Eco Me.
  • Había un mal plan de mercadeo: cada uno de los productos de Eco Me llevaban los nombres de los familiares de Robin y no marcas. Por ejemplo, un limpiador de baño se llamaba Emma. Sí, ¡para no creerlo!

En resumen, Lemonis identifica que la empresa carece de eficiencia en los equipos, en el personal y en las ventas. Entonces, ¿cuáles serán las acciones que llevará a cabo para salvar a la empresa ecológica?

Lemonis quiere llevar a la compañía a vender 10 millones de dólares y que obtenga ganancias en un corto periodo de tiempo. Para ello, le ofreció a Robin una inversión de 500 mil dólares para ayudar a que el negocio sobreviva y tenga éxito. Además pagará la deuda (US$ 250 mil) de Eco Me, pero sí y solo sí le dan el 20% de todo el negocio.

Cerrar el trato no fue nada fácil. Para Robin le era difícil despojarse del 20% de su empresa porque Eco Me tenía un valor muy significativo para ella. Sin embargo, lo hizo. Pero eso no era todo, Lemonis pidió una semana en el mando, Robin dudó en hacerlo porque temía que vaya a cambiar de personal. Y sí, sus sospechas tenían algo de cierto, el conductor de El Socio estaba seguro que el problema de las ventas bajas, además del mal embalaje de los productos estaba en Jen, amiga y socia de Robin.

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Luego, Lemonis invirtió en la compra de nuevas máquinas puesto que se necesitaba mejorar el proceso: solo podían producir 1200 botellas al día. Con los equipos se conseguirá la misma cantidad de botellas en 20 minutos. Toda una maravilla, ahora aumentará  la producción en ¡24 veces más!

El asunto por ese lado ya estaba casi solucionado, ahora Lemonis se enfocó en las ventas para ello puso a prueba la habilidad de Jen: Invitó a dos de las mejores encargdas de ventas de Camping World, una de sus empresas.

Las expertas en ventas se dieron cuenta que Jen no conocía bien el producto y no convencía al consumidor para que adquiera el de Eco Me y no otro. Lemonis observó ello y al reunir a las dos socias del negocio, se dirigió a Jen para decirle que no era buena haciendo su trabajo. La reacción de Robin fue inmediata, indignada, le dijo a Lemonis que si quería ser socio no podía llevar esa relación con las personas que conforman Eco Me.

“Se trata de poner personas en el lugar correcto y tú no eres buena en ventas”, le indicó Lemonis a Jen. Esta fue la gota que derramó el vaso, Robin no estaba de acuerdo con ello y le pidió que le pida disculpas a Jen, por el ‘mal trato’.

¿Realmente Lemonis hizo mal en decirle que no estaba apta para dirigir las ventas del negocio? ¿Fue muy duro al comunicárselo? ¿Esta sería la razón por la que Robin no aceptara hacer sociedad con Lemonis? Estas y otras preguntas más las resolveremos en la segunda parte de este artículo.