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Los siete pecados capitales en una presentación

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Como emprendedor, tendrás que enfrentarte más de una vez a presentaciones en público en las que tendrás que hablar de tu proyecto, de tu trabajo o de ti mismo. Antes de acercarte a tu público, no olvides revisar estos siete pecados capitales en una presentación que debes evitar a toda costa.

1. No ensayar

No importa cuánto conozcas el tema: siempre debes ensayar tus presentaciones. Si es posible, pídele a algunas personas que te escuchen, o grábate con una cámara. La idea es que puedas ver cómo te estás desenvolviendo, qué temas te gustaría reforzar, cuánto tiempo está durando tu presentación, tus posibles errores, etc.

2. Dejar de lado las cuestiones técnicas

Existen muchos problemas técnicos que pueden surgir en el momento y escapar de nuestro control, pero ¿no te has preguntado si hay algo que puedas hacer para evitarlos? Antes de suponer cómo será el lugar y las condiciones que tendrás, es bueno averiguar si tendrás a tu disposición una computadora, Internet, un proyector, micrófono, saber si la computadora tiene instalados los programas que necesitas, etc.

3. Una mala dicción

Si nuestros argumentos son precisos, nuestra presentación tiene fuerza y nos apasiona el tema, pero nadie entiende lo que decimos, entonces estamos ahí en vano. No vocalizar puede acabar con nuestra presentación en apenas unos minutos, por lo que una buena idea es mejorar nuestra dicción leyendo en voz alta con un lápiz en la boca. Así, nos obligamos a exagerar los movimientos de la lengua y los labios, lo cual, con tiempo y práctica, nos ayudará a hablar sin obstáculo alguno.

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4. No dejar de hablar

Tenemos que ofrecerle a nuestra audiencia toda la información necesaria, pero eso no significa apabullarlos con grandes cantidades de información. No se trata de demostrar lo inteligentes que somos y lo mucho que sabemos, sino de demostrar que tenemos en claro nuestro discurso. Así que selecciona los mensajes más relevantes y deja espacio para las preguntas de la audiencia.

5. Mantener un sólo tono de voz

Aunque las palabras sean las correctas, si tu entonación es pobre, no vas a obtener la atención del público. Haz subidas y bajadas, remarca las palabras y conceptos clave con la voz. Haz pausas que permitan a tu público fijar la información relevante. Y sobre todo, no pongas tu mano delante de la boca.

6. Estar quieto todo el tiempo

Algunos estudios sostienen que la comunicación no verbal es responsable de casi el 65% de la eficacia comunicativa. Así que, presta atención a tu ropa, a tu aspecto y a tus gestos. Gesticular es bueno para remarcar el discurso, hay que evitar pasarse la presentación con los brazos cruzados o con las manos en los bolsillos, pero también es malo gesticular demasiado o hacer gestos recurrentes como colocarse bien las gafas o la ropa ya que denotan nerviosismo.

7. Dejar de lado la pasión

Puedes hacer una presentación perfectamente argumentada, clara y ordenada y a pesar de todo, que tu mensaje no llegue. ¿Has hecho algo para captar verdaderamente su atención? Busca el contacto visual con tus interlocutores, haz preguntas, pon ejemplos, explica anécdotas, habla con pasión. Tu presentación no sólo ha de ser brillante en su contenido y ejecución, también ha de ser memorable, y para ello has de involucrar al público mediante las emociones.