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Música en la tienda: ¿Cómo estimula a mis clientes?

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La música se traduce en ventas. Las canciones que escuchas en centros comerciales y tiendas locales no son puestas al azar y cada una tiene su objetivo, tampoco son meramente para entretener al cliente. La música tiene un objetivo: estimular a los consumidores para vender más en tu negocio; y el tipo de música dependerá de tu objetivo, del cliente y del local en sí.

De acuerdo con un estudio realizado por la compañía Psychology Today, los consumidores compran más mercadería en un ambiente ruidoso que en un ambiente tranquilo y sin canciones de fondo.

El volumen de la música: Generalmente, los sentidos de los consumidores deben ser abrumados para que la música tenga el efecto que se desea. El ruido de los instrumentos o las voces, ahoga los pensamientos del consumidor y lo lleva a gastar más, sin poder pensar en qué está gastando. La persona cae en esto, aun cuando está consciente de su bajo presupuesto, se mantienen preocupados por el producto más que por sus bolsillos.

La música alta influye en los clientes, haciendo que se muevan más rápido y recorran la tienda con mayor rapidez. Por ejemplo, en un local grande esto es provechoso, para que el cliente no se quede en una sola sección sino que recorra todo el establecimiento y observe todos los productos.

La música lenta, por el contrario, disminuye la ansiedad y la rapidez de los compradores, haciendo que se tomen su tiempo y compren lentamente, lo que es favorable en locales pequeños. Lo mismo sucede en restaurantes, en donde suena música clásica para que los comensales disfruten más de la comida con el tiempo debido.

La música clásica también sirve en una tienda de lujo. Da una sensación de alcurnia y los lleva a comprar productos de lujo, como licores, perfumes o accesorios.

Construye una conexión emocional: La música en tu local, dependiendo del producto que vendas, genera una conexión con el consumidor. Por ejemplo, si vendes ropa para jóvenes y suena una canción de una banda pop conocida o nostálgica, el consumidor se sentirá alegre y emotivo, y relacionará ambas cosas con tu tienda. Hace que la experiencia de compra se transforme en toda una experiencia emotiva o divertida para el consumidor, no solo un “día de compras” en el que solo “se adquiere un producto”.