Inicio Gestión y Liderazgo ¿Qué tan importante es la química entre franquiciatario y franquiciante?

¿Qué tan importante es la química entre franquiciatario y franquiciante?

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La decisión de asumir un negocio juntos implica la necesidad de una relación saludable, pero también de una visión de negocios asumida en conjunto.

La relación franquiciante-franquiciatario es, para bien o para mal, como un matrimonio, ya que esperamos conseguir una unión larga (de al menos 10 años) y, con el tiempo, iremos descubriendo más allá de las caras bonitas del inicio.

Pero si bien la mayoría de personas se toma un tiempo antes del matrimonio para conocer a su pareja, en el mundo de las franquicias son muchos los emprendedores que se apresuran y adquieren el negocio incluso antes de conocer a fondo la industria a la que están ingresando.

Antes de emocionarte con esta nueva relación, tómate el tiempo de conocer el negocio y al franquiciante. Debes ser racional, escéptico, tener la cabeza fría y estar enfocado en la debida diligencia. Es cierto que hay que dejar un espacio para lo sentimental y permitir que tu pasión empresarial ponga de su parte, pero siempre cuidando no descuidar lo que la experiencia o la investigación dicen.

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La buena comunicación y tener un diálogo abierto entre ambas partes desde las etapas más tempranas del cortejo también son cruciales para tener una sociedad exitosa. Esto permitirá que tanto franquiciantes como franquiciatarios se sientan cómodos entre sí.

Un espíritu de cooperación también es clave para asegurar relaciones más duraderas en el mundo de las franquicias. El común denominador es tener un franquiciante que vea a sus franquiciatarios como socios iguales, no como una relación de empleador-empleado. Además, el franquiciante debe entender que tiene múltiples clientes: sus franquiciatarios, los empleados de su franquicia y los consumidores de su producto o servicio.

La falta de comunicación clara y sincera de un franquiciante es una bandera roja. Lo mejor es tener un franquiciante que enfrente los problemas, admita los errores cuando sucedan y de inmediato tome acción. Eso es lo que solidifica las relaciones.

Pero ojo, si algo sale mal, no solamente será su culpa. Las cosas también pueden fallar si como franquiciatario no cumples tus responsabilidades diarias para mantener al negocio. Los imprevistos como una compra o cambios en el liderazgo de la empresa también pueden provocar que la relación franquiciante-franquiciatario se termine.