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Seis actitudes para convertirse en el mejor líder

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Ser un líder no es una tarea sencilla, no basta con un gran conocimiento intelectual ni con saber dar órdenes. Liderar se trata de ser capaz de inspirar a un equipo y conducirlos a un mismo objetivo.

Por mucho que nos empeñemos en liderar, si nadie nos sigue, no lo habremos logrado. Pero hagamos una aclaración: ser jefe no significa liderar. Para ser jefe basta con dar órdenes y esperar que estas se cumplan.

Así que mientras nuestro cargo nos convierte en jefes, es la verdadera autoridad y la capacidad de inspirar lo que nos convierte en líderes. Pero, ¿cómo podemos lograr desarrollar nuestra capacidad de liderazgo y alcanzar realmente nuestros objetivos?

Para responder a esta pregunta, existen muchas teorías pero vamos a centrarnos en la de los estilos analizados por Daniel Goleman.

Goleman es un reconocido psicólogo estadounidense que se adquirió fama mundial a partir de su publicación sobre la importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo personal.

En su teoría de los estilos, se enfoca en señalar que un estilo es una forma de dirigir. Todas las personas tenemos tendencias hábitos diferentes a la hora de enfrentarnos a un problema. Lo que ha demostrado Goleman es que los mejores líderes son aquellos que manejan todos los estilos de liderazgo posibles. Es decir, liderar requiere la flexibilidad para saber adaptarse a cada circunstancia y a cada colaborador.

Orientativo

El objetivo de este estilo es dar una visión a medio y largo plazo a las personas que nos rodean. Así lo hicieron los grandes líderes como Martin Luther King, cuando dijo “Yo tengo un sueño”. Es una visión que inspira y que apetece seguir.

En nuestra cotidianidad podríamos llevarlo a cabo cuando ayudamos a imaginar un futuro motivador a las personas que nos rodean. En el mundo de la empresa, este estilo se produce cuando el líder marca un objetivo pero no entra en los detalles sobre cómo conseguirlo. Así los colaboradores pueden poner su talento en juego. La frase que resume este estilo sería “Ven conmigo”.

Participativo

Cuando las decisiones se toman sin invitar al intercambio de opiniones y nos limitamos a informar de las tareas, el reproche y la queja aparecen como un arma arrojadiza. El estilo participativo es muy recomendable, pero se debe tener cuidado con no delegar todas las responsabilidades en situaciones difíciles.

Este estilo debe ser manejado cuidadosamente, para no hacer que el grupo se pierda en la búsqueda de una decisión y pase más tiempo pensándola que poniéndola en práctica. La mejor frase para caracterizar este tipo de liderazgo es “¿Qué opinas?”

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Capacitador

Su principal objetivo es el desarrollo del talento de las personas. Dicho estilo, denominado capacitador o coach, busca la mejora de las habilidades profesionales. Para que un líder sea capacitador, requiere interés genuino por las personas y estar dispuesto a invertir tiempo en ellas… cosa que desgraciadamente, no siempre ocurre. La frase que podría resumirlo es “Inténtalo”.

Afiliativo

Los líderes que utilizan este estilo dan prioridad a las personas antes que a las tareas o los objetivos. Favorece el buen ambiente de trabajo y la confianza entre los miembros del equipo.

Pero los colaboradores necesitan directrices claras para actuar y saber cómo tienen que mejorar, por lo que la afiliación se debe combinar con la orientación. Por ello, no es precisamente un estilo que haya que utilizar en exceso. Y la frase que lo resume podría ser “Las personas primero”.

Coercitivo

En un estilo de dirección coercitivo se impone un punto de vista y se rechaza cualquier otra propuesta. Los colaboradores acaban sintiendo que no hay mucho margen de maniobra y se termina imponiendo la ley del silencio.

Esta forma de actuar no resulta efectiva a medio o largo plazo, aunque desgraciadamente es de la más habituales. Sin embargo, hay que reconocer que existen situaciones donde se demanda este estilo: cuando se ha de romper con tradiciones tóxicas en la compañía, tomar decisiones en un tiempo límite o no dar cancha a empleados conflictivos. La frase resumen es “Haz lo que te digo”.

Imitativo

“Haz lo que yo espero sin necesidad de que te lo cuente” sería una frase que resume esta forma de liderar. Dicho estilo no suele tener buenos resultados, excepto cuando las personas han de imitar las tareas que realiza el jefe. También es útil cuando tenemos un gran experto en la materia y buscamos aprender imitando sus modos de trabajo. Pero en cualquier caso, el estilo imitativo suele coartar el desarrollo del talento de los colaboradores.

Un verdadero líder debe contar con los seis estilos. Es tan perjudicial no saber ser afiliativo como no ser coercitivo en determinados momentos. Sin embargo, en situaciones “normales”, podríamos decir, el líder debería apoyarse fundamentalmente en el orientativo, capacitador y participativo; o lo que es lo mismo, no abusar de los estilos imitativos y coercitivos (más propios de un gestor) que limitan el desarrollo de las capacidades de los profesionales y la generación del compromiso.