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Siete pecados que cometen los jóvenes emprendedores

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A veces, decidir desde joven convertirse en un emprendedor puede ser una aterradora decisión, pero aprende de otros y conoce cuáles son los errores más comunes que podrías cometer.

1. No hacer reservas de dinero

Una de las razones por la que los negocios pequeños fracasan en los primeros años no es porque su modelo no es viable o que el emprendedor no es lo suficientemente “bueno” para hacerlo funcionar. La verdad es que, la mayoría de los emprendedores simplemente se quedan sin dinero para mantener un negocio y/o a ellos mismos incluso antes de que la empresa sea rentable.

Para contrarrestar este punto, lo mejor es establecer un fondo especial para mantenerte durante la fase de inicio de tu pyme. Se consciente de lo que pones en este fondo ya que tal vez querrás tener una cantidad que pueda sostenerte por un año o dos para aliviarte de la presión mientras creces.

2. Ser demasiado optimistas

Muchas veces, el tener una gran idea llena de tanta emoción a los jóvenes emprendedores, que saltan al ruedo sólo para terminar darse cuenta de que hay algunos pequeños detalles que no consideraron, o que no estudiaron bien el mercado e hicieron suposiciones demasiado optimistas sobre el negocio.

Sé honesto contigo mismo: ¿estás subestimando el tiempo requerido para tener a tu primer cliente? ¿Estás sobrevalorando la demanda del producto? ¿Estás asumiendo algún tipo de riesgo al no permitir que algo salga mal?

3. No evaluar apropiadamente tu modelo de negocio

No todo el mundo incorpora un modelo de negocio en su planeación. Es muy fácil estar completamente cubierto del concepto de tu empresa, pero es otra cosa escribir con pluma en el papel para ayudar a evaluar objetivamente este formato global y su potencial de ganancias. La simple verdad es que tener una gran idea es sólo el inicio, no necesariamente se traduce a un modelo rentable.

Si quieres poner a prueba tu modelo de negocio, utiliza una empresa pequeña, por ejemplo un centro de desarrollo, para evaluarlo y que los expertos te ofrezcan consejos. Su perspectiva podría identificar una estructura más viable y con un mayor sentido empresarial del que habías establecido.

Presta atención  a estos 11 puntos clave antes de independizarte de tu trabajo. 

4. Tratar de hacerlo todo tú mismo para ahorrar dinero

Si tratas de hacerlo todo, no solamente te encontrarás en el suelo, tu negocio sufrirá debido a que no tienes la experiencia suficiente en cada área. Tu tiempo es dinero. Piensa en dónde deberías invertir tu energía. ¿Deberías estar desarrollando y refinando el proceso de tu contenido, productos y servicios, cultivando relaciones con clientes clave y las partes interesadas o desarrollando credibilidad dentro de tu industria?

La clave es identificar qué externalizar y con qué te debes quedar. Si todavía no estás interesado en formar todo un equipo, una buena idea es tercerizar algunas cosas, como por ejemplo temas de tecnología web, distribución, etc.

5. No estar dispuesto darlo todo

Es sorprendente la cantidad de personas que hace poco lanzaron su negocio, pero parecen estar en shock ya que no están ganando miles de dólares al trabajar 25 horas a la semana. Se ha expandido mucho esta visión glamorosa de espíritu emprendedor donde deben empezar en la cima y saltarse todo el duro trabajo.

La verdad es que, para lograr el éxito quizás debas tener otro trabajo mientras inicias tu negocio. También quiere decir que trabajarás por las noches y fines de semana. Así que antes de saltar al mundo de las pymes, evalúa realmente tu estilo de vida actual y date cuenta que entregarás una gran parte, si no es que todo, de tu tiempo libre.

6. Exagerar con los precios

Ya sea que los pones muy bajos para atraer a los clientes, o que lo pones demasiado alto para darle el valor que consideras se merece tu producto, cualquier de los dos extremos podría terminar acabando con tu empresa.

Haz tu investigación para ver lo que los otros están cobrando, es más inteligente ofrecer la valoración al precio de oferta inicial, probar tu valor y luego ir aumentando los costos. En algunos casos, preguntarles a tus clientes por su presupuesto, no sólo te dará una idea de cuánto cobrar, también puedes minimizar el riego de subvalorar demasiado o sobrevalorar tus productos o servicios. También puedes considerar proveer diferentes opciones de precios para incrementar la probabilidad de que ofreces algo dentro del rango de precios a tus clientes.

7. No tener una estrategia de crecimiento

Todos conocemos un restaurante que era muy bueno cuando recién abrió pero después de expandirse, la comida o el servicio se fueron cuesta abajo. Entonces desarrollaron una mala reputación y eventualmente cerraron. No seas ese negocio.

Mientras que la mayoría de los pequeños negocios piensan que la meta es ganar la mayor cantidad de clientes que puedan, esto no es necesariamente verdad. A veces, puedes ser muy popular y luego tener un reto completamente diferente que pueda amenazar la viabilidad a largo plazo de la empresa por completo.

Piensa en cómo quieres crecer y desarrolla una estrategia de crecimiento de alto nivel en un principio (aunque cambie a lo largo del tiempo).